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sábado, marzo 30, 2013

Muera la clase media

Como un loco, blandía su pancarta en una de las recurrentes manifestaciones, esta vez a favor de la depresión... Con sus chancletazos, sus gestos y sus gritos se adentraba  como hierro caliente en la piel grasienta y flácida de la muchedumbre... ¡La clase media es una estafa!, gritaba... en el hueco que se hizo entré para sacar el mechero y encenderme plácidamente un cigarro... ¡muera la clase media!, me gritó en la cara... y echándole el humo del cigarro le susurré... muera la media.

domingo, junio 06, 2010

El imbécil

Al mostrador de la biblioteca se acercó un cincuentón elegante con mirada huidiza, y tras señalar con el dedo a la mujer que le acompañaba, (de aspecto triste, apocado), y seguidamente al suelo, (quedándose al instante la mujer parada en el punto del suelo que él había señalado); sin mirarme a los ojos me dijo, "quiero sacar en préstamo este libro". Yo le hice la operación de préstamo y le devolví el libro con una hoja en el interior con información sobre un un taller de lectura; el individuo miró la hoja, la sacó y entonces sí me miró a los ojos... ¿qué es esto?, _información sobre un taller de lectura_, le dije, a lo que me respondió dejando el papel sobre el mostrador con desprecio, -¿no será una de esas cosas que hacen los sociatas, una de esas cosas que se le ourren al rojo de Zapataro?-... No contesté al momento porque no me esperaba ese comentario; tras tres segundos en los que estuve mirando boquiabierto al hombre a los ojos, cogí el papel que él había dejado aterrizar sobre el mostrador desde veinte centímetros de altura, lo puse en su montón correpondiente y volviendo a mis cosas le dije "tan sólo es un taller de lectura, buenas tardes"... el hombre murmuró entre diente "...estas son cosas del rojo de Zapatero..."

A mí me extrañaron dos cosas, la primera fue que cómo es posible que existieran todavía este tipo de personas, y la segunda fue que cómo es posible que aún haya alguien que vea en Zapatero a "un rojo"



martes, octubre 27, 2009

Crujiente papel


Fuimos a Little Italy el día de San Genaro. De los bonitos edificios de hierro del barrio, envuelto por Chinatown que es un crujiente papel de regalo brillante de color granate, salía gente doblada, atiborrada, y nos pareció oler a sardinas a la plancha y todo nos resultaba tan lejano y tan próximo como la fiesta de sevillanas de Torrevieja. De la nada apareció un solar con casetas de feria apenas iluminadas, leímos un letrero en una de ellas, "reptil con cabeza humana 1 $", le dimos sin hablarnos dos dólares al calvo sudoroso que guardaba la entrada y cruzamos las sábanas que hacían de cortinas... en el centro de la tienda, dentro de un hoyo, de pie sonreía una mujer, cuya cabeza estaba vestida por una serpiente de goma enrollada encima de un espejo. Pasamos de largo sin apenas mirarla y salimos por donde entramos. En la calle continuamos dandonos de codazos con el venturoso azar.

martes, marzo 24, 2009

El azar hizo


El azar hizo que regresara transcurridos ya quince años desde mi partida, y el lago parecía más pequeño, la montaña no tan alta como recordaba, la torre de la iglesia ya no me impresionaba y las cuestas de las callejuelas de la parte vieja me resultaron cortas e insignificantes, sólo había cambiado yo.

lunes, marzo 16, 2009

Arrastro


De la mano de su sombra, corre un sabio oriental desafiante, entre bocinazos, por el paseo desarbolado que une el centro urbano con el centro comercial.

sábado, diciembre 06, 2008

Los girasoles ciegos




Si el dios del que me han hablado fuera un dios bueno, nos permitiría elegir nuestro pasado, ...

Los girasoles ciegos / Alberto Méndez. - Anagrama, 2004

viernes, noviembre 07, 2008

Lo llevamos negro


Por un momento me sentí derrotado por la mera existencia, acerqué la nariz al crisantemo y aspiré y al momento recordé que esa es la flor representada en la bandera japonesa y no el sol. Era de madrugada, un niño cruzó la calle con demasiada ropa de abrigo gritando OBAMA y detrás iban sus padres con las caras llenas de pánico, no sé porqué. De repente se abre la persiana de golpe, el estrépito me llama la atención y sin remediarlo miro, el interior del salón iluminado visto por la ventana desde la calle oscura, parece el interior de un frigorífico cuando de repente abres la puerta. Obama, Obama, Obama, Obama, Obama...

viernes, octubre 31, 2008

El aoristo de la mera existencia




Pasar un trapo por la hoja de la planta de plástico de la habitación del hospital

No es un pasatiempo

No es una tontería

No es un ritual si quiera

Sólo es dedicar tiempo a pasar un trapo por la hoja de la planta de plástico de la habitación del hospital

¡Y es tan absorbente…!

La luz pasa por la cortinilla de olores indescifrables, nuestro olfato está atorado por el alcohol y la naftalina. La planta ha perdido su verdor químico pero allí está, para que la abuela la acaricie con un trapo mientras su nieta se desangra en la cama, tras ser masajeado su entresijo por un médico.

La planta, el planeta, la galaxia, el tiempo, el espacio, la gente, las golosinas prohibidas de los niños embelesados con la televisión, no pueden alejarse del aoristo de la mera existencia.


viernes, julio 11, 2008

El Parlamento Europeo vuela por los aires


Julio de 2008, en Milán y Nápoles la policía realiza un censo preventivo de inmigrantes por etnia y religión, tomando las huellas dactilares a cientos de miles de personas a los que se criminaliza por ser diferentes a quienes mandan. Todo el Parlamento Europeo, excepto el Partido Popular, condena esta medida de manera hipócrita, pues sus manos acaban de firmar la pena de prisión y repatriación por ser diferentes de cientos de miles de personas inmigrantes en situación de irregularidad; (una persona irregular, una persona diferente)…

Julio de 2020, Milán y Nápoles arden, la policía científica, gracias al censo preventivo que realizó a inmigrantes por etnia y religión en 2008, ya ha dado con cientos de culpables, que han volcado su odio sobre quienes los criminalizaron por ser diferentes. La injusticia se socializa, el dolor se socializa. Todo el Parlamento Europeo, excepto el Partido Popular que quiere aplicar la pena de muerte para acabar con la lacra de la inmigración violenta, ha condenado estos ataques y como respuesta proponen crear centros de reinserción donde los inmigrantes sean sometidos a un examen de conducta, con el justo fin de discriminar los buenos de los malos, para aplicar medidas represivas conducentes a su reinserción social.

Julio de 2038, el Parlamento Europeo vuela por aires, dinamitado por los fastos de la celebración de la Copa de Europa de Fútbol.

martes, julio 01, 2008

El tiempo ha dejado herir


Nos juntamos en la plaza, esta vez soy el primero. El sol aprieta, no hay nadie y sólo pesa el ruido de los motores de los aparatos de aire acondicionado que me rodean, como nunca. Me miro los dedos de los pies amontonados, sobresaliendo por la punta de las sandalias, me fijo en el dibujo de las losas del suelo de la plaza, miro la carretera caliente, vacía,… Rompe el sopor una avioneta que se dirige hacia la playa para tirar sobre los bañistas pelotas de plástico amarillas. ¡No me importa nada!, sorprendido caigo en lo inútil que me resultan estos vestidos de la existencia cuando están vacíos, la plaza, la carretera, y cuando están llenos, mis sandalias, el avión con pelotas amarillas. El tiempo ha dejado de herir por un momento, eso es todo.

viernes, marzo 14, 2008

Teadmiro

No es literatura, he conocido a un hombre mayor, pobre, desquiciado, tristón, que se llama Teadmiro. Es uruguayo, y me comentó, porque le pregunté curioso de dónde venía su nombre, que allí ese es un nombre más o menos común aunque aquí llame la atención.

Cuando este hombre está en el médico y le llaman para que entre a consulta -… el siguiente para entrar es Teadmiro, ¿está?,…- explota una callada sonrisa en las caras del resto de pacientes, mientras Teadmiro, tristón, se sitúa al lado de la puerta para entrar por ella en cuanto se abra.

Las palabras encierran significados que están latentes y concurren de una u otra forma en situaciones particulares. El caso es que ni en Uruguay ni aquí, nadie admira a Teadmiro, aunque aquí su nombre cause risa.

lunes, febrero 25, 2008

El Tahúr


El tahúr tenía embelesadas a las ociosas amas de casa que dejaron de jugar al parchís para atender a sus juegos de cartas. Ellas sabían que este hombre era un fullero y punto, sin embargo engañaba con tanta cautela y arte que alguna puso empeño hasta en llamarlo mago. El tahúr las cautivó unos minutos para regresar luego a su vaso de vino y ellas al parchís, cuando tristemente le comentó al camarero, que no le había preguntado nada, que antes de la depresión que le causó la baja laboral hacía trucos de magia a los compañeros mientras trabajaban, que hacía trucos de magia porque el trabajo le hastiaba y le producía ansiedad, que lo despidieron porque en vez de trabajar hacía trucos de magia y en el recurso que presentó contra el despido de la empresa, el cual ganó, un médico le diagnosticó adicción a los trucos de magia para evadirse del trabajo. El camarero escuchaba la charla mientras con el trapo sacaba brillo a la vajilla, y cuando acabó el tahúr su perorata le preguntó, “y si ya no trabajas, ¿por qué sigues haciendo trucos de magia?” y el tahúr se encogió abrazándose al vino.

lunes, febrero 11, 2008

Mejor en chino


Conocí esta semana a un tipo muy interesante, un traductor de chino que trabaja para varias empresas de la zona. El caso es que el tipo también ha traducido novelas del chino al inglés y preguntándole por la dificultad a la hora de trasladar las realidades chinas a las realidades occidentales, me contestó que lo peor no era eso, sino decidir si traducir teniendo en cuenta cuándo se escribió la novela, o sin embargo traducir evitando la influencia de la contextualización. En el primer caso se tiende a realizar una traducción pedagógica llena de notas y matices, desvirtuando quizá la pureza estética del texto. En el segundo caso puede quedar un texto cuya intención quede desvirtuada por el desapego hacia su contexto. La solución pasa por leer las novelas chinas en chino.

jueves, enero 31, 2008

Tradiciones


El sábado fui a matarle un chino a un gran amigo que vive en Aguaderas, donde se celebra el festival de música de raíz. Y, a diferencia de hace 20/15 años, casi no encontramos a nadie que nos ayude a echarlo a la mesa. Sólo un cuñao/vecino que se acercó un momento. Y no es porque mi amigo no tenga más hermanas, cuñaos, vecinos, amigos; es porque nuestros hábitos han cambiado ostensiblemente en las últimas décadas. La mayoría de ellos escapó a Murcia, a esos latifundios comerciales, fascinados tal vez por una montaña de rebajas, de escaparates luminosos y envoltorios brillantes.
Y eso es muy triste. La gracia de una matanza no es sólo el acto de recibir con júbilo la rica carne del generoso animal, el fruto de la naturaleza, nuestro alimento, en definitiva, esa gran ceremonia de la fertilidad y de la abundancia; una matanza es un ritual ancestral, un motivo de encuentro y reunión alrededor de una lumbre que todo lo cataliza. Es cocer la cebolla para las morcillas la tarde anterior, amontonar leña de olivo en torno a la caldera, desempolvar la mesa, la artesa, quien aún la conserve, limpiar de palos la matalahúga y el orégano, pelar los ajos…es dormir ansioso por recibir la madrugada. Luego están los primeros pedazos asados, unas cortezas, los higos de la cabeza, una buena saura con su hígado, pulmón y corazón y las patatas gordas y morenas rehogadas en abundante aceite de oliva, vino de la tierra, la algazara, habas y naranjas...e historias al abrigo acogedor del fuego, para qué más en esta vida.
Hace más de 15 años que no voy a El Corte Inglés, ni he pisado aún las Nuevas Condominas…un día de estos tengo que ir al médico.
texto de Marcos Rubio

miércoles, enero 23, 2008

Un día más


Un día más, murmura lacónico el viejo cegado por el sol

miércoles, julio 25, 2007

Soy el solitario, hola


Soy el solitario, hola… La familia detrás del cristal de la tele descubre al héroe ladrón desmoronado, al que habían tildado de muy inteligente, (¡pues parece idiota!, -comenta el adolescente cuyo mito se ha frustrado). En el cine de verano hay sesión doble de mucha acción, esta noche irán. Las chicharras han dado un respiro al abuelo en su siesta y los niños miran desganados el parchís arrinconado en la sala del adosado de playa, sintiendo que la abuela, que ya va terminando de limpiar la paella, va a venir sonriendo para martirizarlos con la partida de la tarde, donde unos ganarán y otros perderán garbanzos que hacen de monedas.
Cuadro de Carmelo Trenado Tormo

sábado, marzo 24, 2007

El cachorrillo

Ha sido maravilloso… No sé cómo lo puedo contar en un poema, o si acaso decirlo en un relatillo, aunque es tan simple a la vez de hermoso que lo cuento y es suficiente. Salí de mi casa a por tabaco al bar que se encuentra a unos cuatrocientos metros, y por el camino recto que linda con la huerta, de entre las matas de alcachofas, (estaba atardeciendo), saltó un cachorrillo y mirándome gimió. Le dije alguna cosa bonita y siguió mi camino. A los pocos metros oí de nuevo el gemido, sí, el cachorrillo me seguía pegadito a los pantalones. Así llegamos al bar, durante el camino alguna cosa bonita le dije. Cuando salí el cachorro aún estaba, y como si lo estuviéramos haciendo toda la vida, empecé a andar y él salio disparado a seguir mi marcha pegadito a los pantalones.

Andando doscientos metros me agaché y lo acaricié, le pregunté si se había perdido, o si algún malvado le había dejado allí abandonado, me incorporé y seguí mi marcha, el cachorrito conmigo. Avanzado el camino de vuelta empecé a pensar en quedármelo y de pronto, un ladrido potente nos paró a los dos. En frente, una enorme perra apareció, el cachorro se tiro panza arriba gimiendo y yo me separé un poco de él. Cuando la perra se cruzó conmigo me echó una mirada de desconfianza y enseguida, entre sus fauces, cogió al cachorrillo llevándoselo. Sería su madre, supongo… Sino ¡pobre!

martes, octubre 03, 2006

Comunicado del Doctor Torralbo tras un concierto de punk-rock de catorce horas


Una cortina de álamos, como lanzas erguidas para un combate, verdeaba la nube de polvo levantada por miles de pasos sobre el agrio erial sediento. Varias banderas republicanas ondeaban agitadas por ebrios corazones jóvenes. La música de Fe de Ratas nos envolvía a todos. Allí estábamos, con la sensación de que la historia nos absolvía de los crímenes cometidos en nuestro nombre, -Vietnam, Irak, Afganistán,…-, y lo gritábamos, ¡muerte al fascismo!, desde una patera errática, que busca un puerto donde saltar para vivir con dignidad. Tras varias horas de concierto, con el espíritu henchido de compañerismo y solidaridad, volver a la vida dictada nos parece menos duro, y arrastramos la sensación de ser células dormidas de una revolución aún por hacer.
texto escrito por el Doctor Torralbo durante el festival LumbrerasRock 2006

martes, septiembre 12, 2006

estremecimiento

Creo que nos sucede a todos que al pasar por algún sitio determinado nos estremecemos, quizá durante menos de un segundo, y es por que algo hay que nos desagrada en el contexto de ese lugar determinado. La verdad es que suele ser tan breve el estremecimiento que ni nos percatamos de él y cuando empezamos a sentir cierta angustia ya hemos dejado atrás lo que la causaba y no reflexionamos más. No obstante si este algo que nos provoca ese estremecimiento está en un lugar por donde solemos pasar, la reiteración del mismo nos puede hacer reflexionar y entonces podemos hacer el ejercicio de descubrir qué es aquello que nos resulta molesto y nos hace estremecernos durante menos de un segundo. Yo hice ese ejercicio. Antes de llegar a mi casa, al doblar una esquina, automáticamente me encogía y resultaba herido por algo desagradable, sentimiento que enseguida, al dejar atrás lo que lo provocaba, desaparecía. Pero como digo, dada la reiteración del mismo por lo obligado de doblar siempre esa esquina, lugar donde me estremecía, hice el ejercicio de encontrar la fuente del mal, así, como llevando entre mis manos un detector de metales para encontrar minas ocultas que me pudieran hacer saltar por los aires, con el mismo esmero y la misma alerta, doblé la esquina lentamente. Llegó el calambre, la molesta sensación y miré a mi alrededor investigando minuciosamente cada detalle. Y allí estaba lo que causaba el estremecimiento, enseguida di con ello. Se trataba de una tapia de un metro ochenta más o menos de alto y sobre un metro de ancho,cuya cumbre, para disuadir del asalto al terrenillo que guardaba, su dueño huraño, había coronado con trozos puntiagudos de vidrio sujetos con cemento.

Ahí estaba, así que eso era…

jueves, agosto 24, 2006

Sobre el eterno retorno de lo mismo


Como todos los finales de agosto la melancolía me sacude en la nuca al pasar por el bar de la esquina, que como siempre, por esta época cuelga su cartel “cerrado hasta el 15 de octubre por descanso de los clientes”.

Bitácora anarquista de literatura, desfases, opiniones, anecdotarios, y demás adentros que se echen afuera. El Perro apoya al pueblo en cualquier acción de respuesta que por justicia ejerza. Que explote la bomba.